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SU "MAJESTAD" EL EMPRESARIO
Existe una figura emblemática a la que conocemos como empresario que, tanto en IBI como en cualquier confín del mundo, merecen todo el reconocimiento posible, la admiración y, a no dudar, dicha figura, merece un monumento. Convengamos que, cualquier máquina, se mueve por los impulsos de un motor y, la economía del mundo, sin lugar a dudas, se mueve por los impulsos del administrador empresarial. Entenderemos que, respecto al empresariado, centro mi atención en IBI pero, la materia desarrollada en cuanto al ensalzamiento del empresario, nos puede valer para cualquier parte del mundo donde existan hombres y mujeres arriesgados que, creativos, soñadores, arriesgados e ilusionados, han sido capaces de jugarse sus bienes, los que tenían y los que hipotecaban, con la finalidad de crear puestos de trabajo.
Cuesta creer, por parte del colectivo obrero que tengamos que rendirle homenaje al empresario puesto que, el asalariado, en muchas ocasiones, le cuesta mucho entender que, el empresario lo es por pura vocación y que, si fuera por ganar dinero solamente, el empresario sería capaz de ganarlo de cualquier manera ó, en su defecto, de retirarse cuando entiende que tiene dinero de sobra; con empresa o sin ella; algunos que yo conozco, gestionando lo que les viene a la cabeza, sin empresa, sin local y sin nada, ganan el dinero a manos llenas, pero todo, gracias a su genialidad empresarial, algo que se lleva en las venas. Expuesta esta valoración, es admirable que, innumerables empresarios sigan creando puestos de trabajo, ampliando instalaciones, adaptando nuevas tecnologías y, pese a las crisis y a la propia China, sigan creciendo para favorecer a sus conciudadanos.
Debemos de erradicar para siempre, la penosa idea que el colectivo de trabajadores tiene para con la empresa; no podemos ver al empresario como nuestro antagonista perpetuo; de tal modo, logramos tener la sensación de que, empresario y empleado están preparados para la batalla y, no cabe hablar de guerras cuando debe ser la concordia la que impere dentro de toda empresa. Repudio, por supuesto, a todo empresario que, haciendo prevalecer su condición como tal, abusa de sus trabajadores. Ahí, en estos casos concretos, sí debe el trabajador de buscar la equidad justa para con sus derechos y, llegado el caso, formular la pertinente denuncia contra el empresario avasallador para con el más débil. Es cierto que, con fortuna para el trabajador, son los menos, los empresarios que tienen comportamientos absurdos puesto que, la gran mayoría, son capaces de dejarse hasta la piel por amor a su empresa y, por consiguiente, en aras de todos sus empleados.
En España, a todos los niveles, hemos avanzado lo insospechado. El nivel cultural medio del español es admirable; las empresas se nutren de informáticos, administrativos, químicos, y tres mil profesiones más, todas nacidas bajo el amparo de la universidad donde gracias a la misma, se forjan hombres y mujeres para el sostén de la empresa en lo que a puestos de responsabilidad se refiere. Como sabemos, los grandes sitios de relevancia de toda empresa, lógicamente, son ocupados por personas tituladas que, a no dudar, sus vastos conocimientos son los que aportan lo que llamamos crédito creativo a todas las empresas. Pero, respecto al empresario, ¿en qué universidad se ha forjado? En la vida, en las calles, en las plazas, en un sórdido local cuando empezaba, pero partiendo de la base de su ingenio, de su creatividad e imaginación, ahí nace la figura representativa del empresario que, sin tener un lugar concreto donde aprender, son capaces de crear empresas admirables, algunas, hasta casi increíbles. Ibi y su comarca son la prueba evidente de cuanto digo puesto que, el parque empresarial que IBI tiene, sin objeción alguna, es admirado por toda España y, sin duda alguna, desde más allá de nuestras fronteras.
Entiendo y aplaudo a cuantos se han formado en cualquier universidad y, gracias a sus estudios, tenemos grandes científicos, vastos letrados, reconocidos médicos, arquitectos, licenciados en empresariales y, mil profesiones más que, sin lugar a dudas, aportan su sabiduría a la sociedad en que se desenvuelven; todos, como digo, vienen de la “escuela”. Sin embargo, el empresario viene de la nada para llegar al todo. Decía el poeta que, cuando el hombre canta, Dios lo respeta, pero cuando el hombre trabaja, Dios lo ama. Y ese amor llega de la mano del empresario que, en ocasiones, sin saber ni el cómo ni el porque, sólo siguiendo las directrices que le marca el corazón, han llegado a lo más alto. Pido respeto para el empresario de bien; justamente, el mismo que pido para los trabajadores que son capaces de secundar al empresario solidarizándose con él para entregarle lo mejor de sus vidas; su capacidad para el trabajo.
¿De quién son las empresas? Legalmente tienen un titular que, obviadamente, es el empresario que la creó. Pero, legalidades al margen, las empresas son de todos los trabajadores y, amándolas como tales, difícilmente se podrán quedar sin trabajo. Es cierto que, las empresas, como las personas, nacen y mueren pero, como las mismas criaturas mortales, muere el padre –la gran empresa- y nacen muchos niños –las empresas nacidas al auspicio de la creatividad que algunos trabajadores habían adquirido en la gran empresa- para seguir dándole vida a la sociedad en que vivimos. Si cuidamos a la empresa, en definitiva, nos estamos cuidando nosotros mismos. ¿Dónde se forja un empresario? En la universidad de la vida puesto que, sin duda alguna, es la única profesión del mundo donde solo es posible llegar si se tiene un corazón creativo y un espíritu solidario para con los demás. He dicho bien. No se es empresario solo por dinero porque, si así fuere, conozco a miles de ellos que, lo que se dice dinero lo tienen para pasar tres vidas y, sin embargo, la fuerza de su corazón les lleva, a diario, a seguir creando, innovando y expandiendo su mercado puesto que, de tal modo, siguen creando puestos de trabajo que, en definitiva, es su más grande anhelo.
Desde mi perspectiva de trabajador por cuenta propia, me cabe el orgullo de mostrar mi admiración a todos cuantos han sido capaces de crear puestos de trabajo que, sin duda alguna, con tal acción, ennoblecen a la sociedad en que viven puesto que, el trabajo, como tal, nos aleja de todos los males.
Autor: Pla Ventura -10/01/2008

criado por HENRY URQUHART
11:08:29
En cierta ocasión alguien preguntó a Galileo Galilei
¿Cuántos años tienes?
Ocho o diez, respondió Galileo, en evidente contradicción con su barba blanca...
Y luego explicó:
En verdad, tengo los años que me restan de vida,
porque los ya vividos no cuentan, como no tenemos más las monedas que ya gastamos...
Creceremos en sabiduría si valorizáramos el tiempo como Galileo Galilei.
Decimos espantados
¡¡ Cómo pasa el tiempo !!
Pero en verdad, somos nosotros los que pasamos.
El astrónomo italiano sabía que estamos aquí de paso.
Somos peregrinos y es bueno pensar en la meta que nos espera...
La certeza de que nuestro caminar terrenal tiene un fin,
es el mejor recurso para valorizar más cada minuto que vivimos.
Asi podemos disfrutar lo que realmente tenemos:
EL PRESENTE.
Conviene gozar cada día como si fuese el último.
El ayer ya se fue y el mañana aún no llega.
Que tengas un bello Carnaval !!!

criado por HENRY URQUHART
07:55:35