| S | T | Q | Q | S | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | |||||
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
| 31 |

Oscar Niemeyer y el comunismo como valor
A pesar del abatimiento nacional e internacional de este agónico 2007, tuvimos el día 15 de diciembre una discreta alegría: los cien años de nuestro más ilustre arquitecto brasileño, Oscar Niemeyer. Su voz suave y cansada nos convoca a la solidaridad y a una gran simplicidad de vida.
Su visión del mundo se funda en el comunismo, al cual fue fiel durante toda la vida, en tiempos y contratiempos. Pero se trata de un comunismo como valor ético, que se propone rescatar de la sociabilidad humana la capacidad de sentir al otro y de caminar con él como compañero y no como competidor. «Es necesario mirar al otro, ser solidario; las personas que sólo piensan en sus profesiones no ven la pobreza; sólo quieren ser triunfadores». Para él lo importante «no es ser arquitecto, ser especialista, ser mundialmente reconocido. Lo importante es la vida y la amistad. La palabra más importante de mi vida es solidaridad».
Esta solidaridad, especialmente para con los pobres, lo vuelve sencillo, como simples son sus formas arquitectónicas. Vive la verdadera humildad de quien comulga del mismo humus (de donde viene humildad): «todo el mundo es igual; la persona viene a la Tierra, cuenta su pequeña historia y se va».
Nunca olvidaré una larga conversación con él durante un almuerzo en Petrópolis al final de los años 70. Aquel día acababa de volver de Cuba. Eran aún tiempos de relativa abundancia, antes de la caída de la Unión Soviética. Le contaba que el sistema de salud era universal, que la educación era abierta para todos, independientemente de su extracción social o racial, que no se veían favelas en la isla y cómo la población había incorporado una vida de austeridad compartida. Y le refería las largas charlas con Fidel, hasta altas horas de la noche, sobre religión y la teología de la liberación, teología que intenta hacer del cristianismo una fuerza de transformación histórica contra la pobreza y la marginación social. Le decía, citando a fray Betto: «Cuba parece como un Estado de Bahia que funciona, que resultó bien». Vi que Oscar oía todo atentamente y sus ojos brillaban de satisfacción.
Cuál no fue mi sorpresa cuando días después leí en la Folha de São Paulo un artículo suyo sobre nuestra conversación con un dibujo de su autoría: dos montañas, una de ellas con una cruz encima. Y allí decía: «bajando la sierra de Petrópolis, yo que no creo rezaba al Dios de fray Boff, para que aquellos beneficios que Cuba realizó para su pueblo, llegasen también, un día, al pueblo brasilero». Por su solidaridad con el pueblo cubano, que sufre todavía un atroz embargo impuesto por Estados Unidos, ha abierto en Cuba un puesto avanzado, una escuela de arquitectura, sin ganancia ninguno, solamente el necesario para mantener la oficina.
Personas así nos hacen creer que el ser humano es rescatable, que la voracidad de la acumulación privada de riqueza distorsiona el sentido de la vida, que el ideal capitalista es profundamente perverso porque es inhumano, nada solidario y sin ninguna conmiseración para con el prójimo.
Su mensaje principal que vale más que cualquier discurso de alguna autoridad religiosa fue expresado en el Jornal do Brasil del 21 de abril de este año: «Lo fundamental es reconocer que la vida es injusta y sólo dándonos las manos, como hermanos y hermanas, podemos vivirla mejor».
Con estas palabras cerramos el año 2007, con la esperanza de que el 2008 comience a realizar el sueño sincero de este anciano sabio y sencillo, que en la construcción de la catedral de Brasilia, con sus brazos extendidos al cielo, dio forma a su secreta mística de la solidaridad nacida del más puro ideal comunista.
28/12/2007
Leonardo Boff

criado por HENRY URQUHART
10:00:32

Todas as crianças
Todas as crianças querem a paz no mundo, mas nem todas são educadas livres da ótica da discriminação, do preconceito, em condições de encarar, como dotados de igual dignidade, brancos, negros, amarelos e indígenas.
Todas as crianças gostam de falar com Deus, mas nem todas aprendem que Deus ama, sem distinção, muçulmanos, judeus, cristãos, adeptos do candomblé, do Santo Daime, e até mesmo quem não crê.
Todas as crianças necessitam brincar, mas nem todos os pais têm condições de evitar que enveredem pela senda do trabalho precoce, do ponto de esmola na esquina, da exploração sexual, das sendas do crime.
Todas as crianças adoram perder tempo com seus amigos e amigas, mas algumas tornam-se adultas antes do tempo, devido à agenda sobrecarregada imposta pela família, com aulas de balé e natação, de idiomas e de música, sem nunca terem se sujado no barro. Ou, empobrecidas, são obrigadas a lutar desde cedo pela sobrevivência.
Todas as crianças são dotadas de incomensurável fantasia, mas muitas não têm sonhos próprios, porque delegaram à TV o direito de imaginar por elas. Assim, crescem saturadas de (des)informações que não processam, vulneráveis em seu código de valores e confusas quanto aos princípios éticos a serem abraçados.
Todas as crianças são generosas, mas nem sempre há quem lhes ensine partilhar o que acumulam nos armários, na lancheira e no coração.
Todas as crianças precisam de muito amor, mas nem todas conhecem quem preste atenção no que falam e fazem, passeie com elas nos fins de semana, evite barganhar o carinho sonegado por presentes e promessas.
Todas as crianças gostam de doces, mas nem todas são educadas para apreciar frutas e verduras, evitando desde cedo preencher com a boca o que lhes falta no coração.
Todas as crianças adoram ouvir histórias, mas nem todas conhecem quem se disponha a contar-lhes o mundo da carochinha ou a ler para elas os textos sagrados.
Todas as crianças imitam adultos que admiram, mas nem todas aprendem a conhecer Jesus e Francisco de Assis, Gandhi e Che Guevara, e crescem empolgadas com o exterminador do passado, do presente e do futuro.
Todas as crianças são sedentas de alegria, mas como esperar que sorriam se os adultos discutem na frente delas ou expressam seu racismo, seu ódio e sua ganância por dinheiro e bens?
Todas as crianças ignoram a morte como ameaça real, e nenhuma delas se propõe a matar o semelhante, a fabricar ou comercializar armas, a bombardear populações civis. Se uma criança rouba, droga-se ou mata é porque o mundo dos adultos condenou-a a ser o reverso de si mesma.
Todas as crianças adoram sonhar, mas, se não encontram pelo caminho quem infle os seus sonhos, como um balão que voa rumo à utopia, correm o risco de buscar na química das drogas o que lhes falta em auto-estima.
Todas as crianças são convencidas de que, entregue nas mãos delas, o mundo seria bem melhor, pois nenhuma delas suporta ver o semelhante com fome, na miséria ou vítima de guerras.
Todos nós deveríamos cultivar para sempre a criança que um dia fomos.
Frei Betto é escritor, autor da obra infanto-juvenil “A menina e o elefante” (Mercuryo Jovem), entre outros livros.

criado por HENRY URQUHART
07:52:42